IANAS/TWAS-ROLAC 
Anneke Levelt Sengers Prize
Women for Science in Americas - 2018 
 
CALL TO THE IANAS ACADEMIES:  2018
 
The IANAS Women for Science Program will offer a prize that encourages and recognizes the efforts of young women scientists from the following countries: Bolivia, Caribbean (Caribbean Academy of Sciences or Caribbean Scientific Union), Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominican Republic, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panama, Peru, Venezuela, Ecuador, Uruguay 
 
The Prize is named after Anneke Levelt-Sengers, in recognition of her outstanding work promoting and recognizing the role of women scientists in Latin America, North America and the Caribbean. This Prize will be coordinated by IANAS, with financial support from TWAS-ROLAC and the Brazilian Academy of Sciences. 

Eugenia Sacerdote de Lustig - Argentina 

    • Área: Médica, química y bióloga 
      A fines de los años 30, la cátedra de Histología de la Universidad de Turín (Italia), era uno de los centros de investigación más avanzados de Europa. Por ese entonces, su titular, el profesor Giuseppe Levi, distinguió a sus cuatro mejores discípulos como ayudantes internos, Ellos eran: Rita Levi Montalcini, Renatto Dulbecco, Salvador Luria y Eugenia Sacerdote. Las leyes antisemitas promulgadas por el fascismo italiano los obligaron a emigrar: Montalcini, Dulbecco y Luria huyeron a Estados Unidos, donde ganaron posteriormente sus respectivos premios Nobel de Medicina. Con idéntica calidad intelectual y profesional, Eugenia Sacerdote vino a la Argentina, donde sin los mismos medios para desarrollar al máximo su capacidad creadora no ganó el Premio Nobel, pero se convirtió en una verdadera pionera de la ciencia en el país. 

      No se olvidó nunca de Italia, donde nació en 1910. Pero fue la Argentina el país que disfrutó de sus años más productivos en la tarea de investigación. Recién casada con Maurizio Lustig, cuando llegó al país en 1939, Eugenia Sacerdote ya era especialista en una técnica aquí desconocida: el cultivo de tejidos vivos in vitro. 

      domingo 27 de noviembre de 2011, mientras conversaba cálidamente con su hija, esta científica ejemplar murió en un suspiro. Madre de tres hijos, la vida de Eugenia es la historia de una pasión, que desafió con valentía los paradigmas de la época.

 

    • Resultados y éxitos en la ciencia de los cuales esta mas orgullosa: Su primer empleo lo obtuvo en la cátedra de Histología de la Facultad de Medicina. Allí, con la tenacidad suficiente como para vencer las adversidades que la situación política imponía a los inmigrantes, Eugenia Sacerdote de Lustig logró una ubicación en el plano científico nacional, aun cuando a veces su sueldo consistía en el sobrante de las partidas para la compra de tubos de ensayo. 

      Luego, Lustig pasó al Instituto de Bacteriología Malbrán, donde, en 1956, siendo jefa del Departamento de Virología, el gobierno la envió a Estados Unidos para compenetrarse con la técnica de vacunación antipoliomielítica del doctor Jonas Salk. Eran tiempos de la terrible epidemia en la Argentina y Eugenia era la única persona que podía realizar los análisis de laboratorio. De regreso de los Estados Unidos, se convirtió en la primera en probar la vacuna en el país. Para convencer a la población de la efectividad de la vacuna, se inoculó en público e hizo lo mismo con sus tres hijos. 

      En el Instituto de Oncología, más tarde, unió la histología con la lucha contra el cáncer, realizando investigaciones que tuvieron resonancia internacional. Fue también docente y miembro de la cátedra de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

 

  • Honores y premios recibidos:
  • Ganadora del Premio Hipócrates – el galardón más importante de la medicina Argentina - en 1992.
  • Eugenia Sacerdote de Lustig es uno de los referentes de la investigación científica en el país: ha publicado más de 180 trabajos en revistas científicas nacionales y extranjeras y formado decenas de discípulos de idéntica calidad profesional que su maestra.
  • Investigadora superior del CONICET, Presidenta del Instituto de Investigaciones Médicas Albert Einstein y directora de Investigaciones del Instituto Angel Roffo, desarrollando trabajos sobre el mal de Alzheimer, genética y oncología experimental, continuó entusiastamente trabajando hasta pasados los 90 años.
  • En el 2011, a la edad de 101 años, se le entregó una Medalla Conmemorativa del Bicentenario de la Revolución de Mayo, que concede el Senado de la Nación a personalidades distinguidas de la Argentina.

 

    • ¿Qué la hizo decidir a entrar en una Carrera de ciencia, de Ingeniería o de Matemática? 
      En el tiempo en que yo estudiaba para los exámenes del Liceo, un hermano mío mayor tuvo un accidente de coche, por lo cual tuvo que ser internado en un pueblito cerca de Turín y yo pasé muchas noches con él porque estaba grave. Entonces entré a conocer bien qué era un hospital, quiénes eran los médicos, las enfermeras, los pacientes, empecé a acostumbrarme a este ambiente de la medicina y esto ya me despertó mucho el deseo de estudiar medicina.

      Acá no solamente no me reconocieron el título de universidad, no me reconocieron ni la escuela primaria ni la secundaria. Yo empecé a dar exámenes de historia, geografía, lengua y matemáticas. Después renuncié y dije bueno, me olvido de la medicina, y voy a ver si puedo hacer investigación.

 

  • ¿Por qué es importante para una mujer estar en el mundo de la ciencia? 
    En el tiempo en que yo estudiaba para los exámenes del Liceo, un hermano mío mayor tuvo un accidente de coche, por lo cual tuvo que ser internado en un pueblito cerca de Turín y yo pasé muchas noches con él porque estaba grave. Entonces entré a conocer bien qué era un hospital, quiénes eran los médicos, las enfermeras, los pacientes, empecé a acostumbrarme a este ambiente de la medicina y esto ya me despertó mucho el deseo de estudiar medicina. 

    Acá no solamente no me reconocieron el título de universidad, no me reconocieron ni la escuela primaria ni la secundaria. Yo empecé a dar exámenes de historia, geografía, lengua y matemáticas. Después renuncié y dije bueno, me olvido de la medicina, y voy a ver si puedo hacer investigación.

 

  • ¿Quién o cuál es tu inspiración para hacer ciencia? 
    Giuseppe Levi, titular de la cátedra de histología de la Universidad de Turín (Italia), uno de los centros de investigación más avanzados de Europa, me distinguió a mí y a otros tres estudiantes como ayudantes internos.

    El Dr. Paredes profesor de la cátedra de Histología y embriología de la Facultad de Medicina de la UBA, donde me presenté porque yo había hecho una tesis y conocía algunas técnicas más nuevas que son las técnicas de células cultivadas in vitro". El profesor Parpeto Brian, director del Instituto Roffo, que era un patólogo que había conocido a mi profesor en Italia, me acercó a los estudios con células cancerosas cultivadas. 

    Y el Doctor Parodi, jefe de departamento de virus del instituto Malbrán, quería cultivar virus en células vivas. A raíz de la epidemia de poliomelitis en la década del 50, pude desarrollar técnicas de detección de casos Luego fui enviada a EE.UU. para aprender sobre la flamante vacuna. Trabaje con monos del norte ya que este virus se multiplica sobre tejido humano o de estos monos. Como yo había visto ya sobre los monos que la vacuna realmente servía, que defendía, entonces empecé una campaña acá para convencer al ministro de Salud Pública que había que vacunar a todos, y acá tenían un poco de miedo porque, claro, no se sabía todavía el resultado. Se sabía que defendía pero no se sabía si se podía encontrar otro problema.

    Entonces di el ejemplo, me vacuné yo, vacuné a mis hijos y empecé a vacunar a los chicos de Buenos Aires. Pero tuve que decidir yo de tomarme la decisión digamos de hacer campaña.

 

  • ¿Cuáles son las principales barreras que has experimentado y cómo las has vencido? 
    Cuando decidí estudiar encontré un rechazo terrible en mi familia porque nadie, ninguna mujer estudiaba medicina. Al final conseguimos ingresar con mi prima en Turín y éramos cuatro mujeres sobre 500 hombres. Finalmente nos recibimos pero en el año '38 Mussolini salió con las leyes sociales y como yo soy de origen judío, al día siguiente de las leyes me retiraron el carnet, así que nunca pude actuar como médica en Italia. 

    Aquí empecé desde cero. Ingrese en la cátedra de Histologia y trabajé hasta el 47, año en que Perón, echó al profesor Houssay de la cátedra, porque no era peronista. Entonces, mi profesor, donde yo trabajaba en Embriología e Histología, por solidaridad con el profesor Houssay, renunció a la cátedra en el '46. Estuve ahí hasta que vino a rescatarme el director del Instituto Roffo, el profesor Parpeto Brian.

    En 1966 cuando vino Onganía, yo me encontraba en la cátedra de Biología Celular en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, echaron a mucha gente, yo me acuerdo que me salvé por milagro de la cárcel después de un episodio donde encarcelaron a varios profesores. Al día siguiente no me acuerdo más si me echaron o renuncié, así que me encontré otra vez sin nada. Y bueno, me pasó tantas veces que otra vez...Así que hay que empezar otra vez. Pero por suerte yo había conservado en el Instituto Roffo mi laboratorio. Después en estos últimos años, por suerte trabajamos bastante bien, muchas dificultades como ustedes saben, pero hemos sobrevivido. En los últimos años también me dediqué al estudio del Alhzeimer, con grupos de neurólogos que trabajaron conmigo varios años, con bioquímicos que me ayudaban en la parte de terminación de células.

 

  • ¿Tienes familia? 
    Mi familia está integrada por mi esposo, mis tres hijos, nueve nietos, cuatro bisnietos, sobrinos y primos.

 

  • ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
    Desde que tenía 80 años perdí mi visión por lo que no puedo leer, para mí es muy importante así que viene gente a leerme, estoy todo el día con los cassettes, soy socia de una biblioteca de ciegos, ya terminé todos los libros. Ahora me hice socia de una biblioteca de ciegos de Italia y me mandan de Italia los cassettes una vez por mes. Paso mis días así, y con la gente que me viene a ver de la Facultad, del Departamento.

 

  • ¿Cuál sería tu consejo para otras mujeres científicas?
    Nunca dejar que nada nos detenga.

 


 

Conozcamos a Eugenia Sacerdote de Lustig: Una vida dedicada a la ciencia








Médica, química y bióloga (1910-2011)